lunes, 10 de noviembre de 2025

Partido 422. Cartera nomas

Jueves 2100hs
Munro

Hay semanas que vienen rabiosas. De esas en las que uno siente que la vida te empuja contra las paredes del día. Pero existe un rincón —nuestro pequeño refugio— donde todo se acomoda y el mundo, por un rato, vuelve a latir tranquilo, sin rabia. Ese lugar no es un templo ni un bar: es la cancha con Los Héroes.


Rojo: Zappa, Iru, Hernán, Lucio, Dieguito

Azul: Cocodrilo, Nolo, Bocha, Calete, Halcón (+ arquero sorpresa)

Desde el arranque, estimado lector, debo admitir que me sorprendió la elección de jugadores por parte del Cocodrilo. Al ver como estaban divididos los colores pensé que el resultado del partido iba a ser distinto a como terminó.

El primer sacudón lo dio Halcon, que inventó un gol que estaba fuera del presupuesto emocional de todos. Un latigazo limpio, preciso, rabioso, como diciendo “acá estoy”. Bombazo alto rozando el travesaño que hasta al Zappa le salió felicitarlo con una sonrisa.

Pero la noche guardaba sus giros.

A los 20 minutos, Calete cayó lesionado, como si de repente tenia la cruz amarilla del FIFA que en 15 segundos se tornó roja, dejando un hueco que podría haber hecho naufragar al equipo azul.

Pero sin embargo, apareció él:

El arquero sorpresa, cuyo nombre no recuerdo.

Un tipo que llegó sin ruido, sin presentación, pero con jeans, zapatillas de suela plana y las manos listas para decidir la historia. Una historia que finalmente fue firmada por Irusta en la última jugada.

Equipo Rojo

Iru:

Hace lo que el equipo necesita, incluso cuando implica arrancar en el arco. Ya en el campo, ordenó, empujó, respiró el partido. Y cuando tocó definir la película… lo hizo: gol agónico en la última jugada. Veloz como africano persiguiendo una gallina. Cuando logre tirar su cuerpo para adelante al patear, y levantar un poco mas la cabeza durante las jugadas, tenemos nuevo puntero.

Hernán:

Se fundió a mitad del encuentro, casi como Nolo en el boliche después de la cuarta birra. Pero volvió. Y al volver, rompió todo: dos goles seguidos, pura determinación revivida esperando los pases en el centro del área.

Lucio:

Jugó bien, siempre prolijo, pero sin sus clásicos bombazos que le hacen dudar al alquero de turno si poner las manos o no. Correcto, útil, serio. Perdió pelotas por enredarse. ( o por no tener pase, y aún no lo veo)

Dieguito:

Firme, constante, encarador. No terminó de conectarse con Lucio en ataque, pero compensó con sacrificio y claridad. Siempre con fernecito en mano previo al arranque. Es como su infinia

Zappa:

Un partido normal, estable, sin fuegos artificiales ni nubes negras. A veces jugar bien es simplemente no estorbar el destino del equipo. Y eso hizo. Bajo mi propio punto de vista, algo faltó, pero aún no se identificar qué.




Equipo Azul


Cocodrilo:

Con miedo, sí. Con dudas, también. Pero marcó y presionó como si el miedo lo empujara a defender en vez de frenarlo.

Nolo:

Sólido, inteligente. Sabe donde pararse. Sabe cuando correr, y cuando no. Y por sobre todo, cuando meter la pata y cuando no. Por momentos pareció que la amistad con Zappa entraba en revisión técnica. Tranquilo, y sin rabia. Ahí va. Eh?

Bocha:

Orden, simpleza y firmeza. Un jugador que suele entender el partido sin necesidad de levantar la voz. Sin embargo, hubo más de una discusión del equipo azul

Halcon:

El gol más lindo del partido. Pocos jugadores impactan así una pelota. Esta vez le salió. Su jugada de oro era recibir el pase al fondo cruzado desde el área y a veces lo lograba.

Calete:

Los minutos que jugó fueron buenos. La lesión lo borró del partido, pero no de la historia.


Arquero Sorpresa:

Sin exagerar: cambió el destino del marcador. Atajó pelotas que eran gol escrito. Sostuvo al azul en el empate durante largos minutos. Evitó una brecha en el marcador
Fue, sin dudas, un gran aporte al equipo azul esta noche.


Cuando faltaban unos minutos, el equipo rojo creyó que ganaba por dos goles.

Ese espejismo los dejó demasiado tranquilos:Lucio bajó marchas y Hernán soltó la intensidad. 
Y en ese relajamiento casi zen, cometieron un error que terminó en gol del equipo azul fácilmente evitable.
De pronto nadie sabía bien cuánto iba el partido. 

La calma se volvió desconfianza.

El “si íbamos dos y era la última, ya fué” pasó a ser un “Cómo que iguales?”

Ese temblor abrió la puerta a un posible final dramático para el equipo rojo. Pero no.


Última jugada.
Última respiración.
Pases cortos, miradas tensas, el tiempo y el encargado parado en la puerta apretando el reloj.
Iru recibe, gira, define.
Pelota por abajo. Pelota adentro.
Sonrisa de Irusta hacia su capitán extendiendo los dos brazos.

Se acabó.

El Rojo gana 6–5.

No por claridad.
No por dominio.
Por insistencia.
Por aferrarse al último segundo.
Ah! y porque en el 5 a 5, prevaleció la decision del zapa de seguir jugando que ir a penales como quería el Cocodrilo

La noche se cerró como corresponde: pizza, panchito con papitas, mostaza y kétchup y fernet hechos con amor por Coni, simpático reemplazo de Vanesa.

La rabia del partido quedó en la cancha.

Las risas volvieron a nivelar amistades que se pusieron en disputa luego de armar los equipos.

Hdp: el arquero sorpresa
Gdp: halcon
Ahdp: Caleeeeeeteeee
Jdp: Iru. Por bancarse la presión del último remate

Estimado lector:

Los goles pasan, y los resultados se borran, pero en la vida uno se acuerda de lo esencial: quién te acompañó cuando estabas cansado, quién te bancó cuando erraste, quién te levantó cuando caíste o quien solo sabes que está cuando uno lo necesita. El verdadero triunfo no lo marca el tablero, lo marcan las personas con las que decidís compartir una hora de tu semana. Y en ese sentido, muchachos… estamos invictos

Los Jueves no son un torneo: son una excusa para que la vida suene un poco mejor.

O Juremos Con Gloria Morir!!!

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